En busca de energía renovable

Los biocombustibles han ganado muchos seguidores en los últimos años gracias a la creciente necesidad de encontrar un freno a las emisiones de gases de invernadero que generan los combustibles fósiles.

El diesel y la gasolina, combustibles utilizados por la mayor parte de los automóviles existentes en el planeta, son recursos no renovables. Esto significa que una vez utilizados ya no se regeneran. Y además al quemarse emiten contaminantes y gases tóxicos.

En respuesta a innumerables investigaciones realizadas en las últimos años, con el fin de encontrar un sustituto para el petróleo, surgen los biocombustibles.

Estas alternativas han llamado la atención científica. Incluso se les ha dado un impulso político, pues promete nuevos y lucrativos mercados para los productos agrícolas.

Entre los más comunes están los bioalcoholes, el diesel verde,el biodiesel, el bio-ethanol, el biogas y los biocombustibles sólidos.

Recientemente, el biocombustible ha sido consumido por 1.8 por ciento de los transportes a nivel mundial, lo que habla de la dirección que esta tendencia está tomando.

Los riesgos geográficos, políticos y ambientales que conlleva la dependencia al petróleo se han tratado de aminorar gracias al surgimiento de opciones basadas en otros productos naturales, como por ejemplo la caña de azucar, el aceite vegetal o las algas marinas.

Lo anterior también ha provocado gran controversia, pues mientras el cultivo de plantas para generar biocombustible absorbe dióxido de carbono del aire durante su crecimiento y lo vuelven a liberar cuando se queman, también en las refinerías de biocombustibles se consumen algunos combustibles fósiles en su manufactura, lo que desemboca en emisiones de gases de invernadero.

Los de primera generación

Los biocombustibles de primera generación son aquellos hechos de azucar, almidón, aceite vegetal o grasas animales, y que en su manufactura utilizan tecnologías convencionales.

Las materias primas básicas que se emplean para su producción son semillas, como la de girasol, que se usa para la fabricación de biodiesel, o los granos, como el maíz, que se utiliza para crear el bioethanol.

Los debates no se hacen esperar, y se habla también de las implicaciones agrícolas, económicas y políticas que la producción de biocombustibles de primera generación traen consigo es todo un debate.

Estudios hechos en China demostraron que la demanda de materias primas necesarias para su creación, provocarían un aumento de precios tan importante que afectaría enormemente el consumo de alimentos.

La volatibilidad en los precios de los alimentos tendría un impacto importante, principalmente en las personas de bajos recursos, que por lo general gastan entre el 55 y el 75 por ciento de sus ingresos en comida.

Los de segunda generación

Existen también los biocombustibles de segunda generación, los cuales se crean a partir de residuos vegetales o plantas especialmente cultivadas para este fin. La oferta es más atractiva que la anterior, pero la tecnología que se utiliza en su elaboración aún es tan nueva que no se puede considerar al 100 por ciento.

Así también, la mayoría de los biocombustibles de segunda generación están en etapa de desarrollo. Uno de ellos es el micodiesel a partir de la celulosa, el cual se crea a partir de un hongo descubierto recientemente al norte de la Patagonia.

El hongo glicladium roseum tiene la capacidad única de convertir la celulosa en hidrocarburos de longitud media, que normalmente se encuentran en el diesel.

Por Último:

Las inversiones en la producción de biocombustible han excedieron los 4 billones de dólares a nivel mundial, y éstas siguen en aumento.

Los problemas de contaminación ambiental y la crisis energética mundial, hacen necesario el uso de combustibles alternativos, creados a partir de granos, semillas y plantas.

 

Ir Arriba     Regresar

© 2011 Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey I. P. D.
Matamoros 1717 Pte. Col. Obispado, Monterrey N.L. México.
Siguenos en: