La humanidad enfrenta retos ambientales importantes, y el de efecto más notorio y más amplio en alcance es la escasez del agua. Son innumerables las estrategias y políticas públicas encaminadas a una mejor gestión de un líquido que es crítico no sólo para la vida misma sino también para la actividad económica y productiva. Pero ¿cuál es el significado que tiene para los seres humanos desde el punto de vista religioso y cultural?
A merced del agua
La virtud del agua para crear y destruir hace que en muchas sociedades se considere que estamos a merced de ella como lo estamos de nuestro Dios o dioses. Es vital para nuestra supervivencia y la producción de nuestros alimentos, pero también en exceso puede arrasar con localidades enteras. Aunque su importancia se manifiesta de manera diferente en las diversas creencias y religiones, esta cualidad doble del agua la coloca en un sitio preponderante en el aspecto cultural.
Renacimiento y purificación
El agua es fuente de vida, pero también representa el renacimiento y la purificación, y por ello es elemento clave en ceremonias y cultos religiosos. Su uso varía, pero su significado simbólico, incluso sagrado, es en el fondo el mismo: purificación para la iniciación en la vida religiosa y espiritual y sus prácticas, así como limpieza del cuerpo de los difuntos para prepararlos para la vida posterior (que puede simbolizar también un renacimiento).
Elemento de sanación
La utilización del agua como elemento de sanación ha quedado demostrada en evidencias de cultos religiosos del periodo neolítico y la Era de Broce en Europa, y sus propiedades curativas se consideran inherentes a su poder sobrenatural. En la actualizad, y fuera del ámbito religioso, el agua es utilizada con fines curativos también en la hidroterapia, donde se aplica por medio de baños y compresas.
Cristianismo y bautismo
En el cristianismo, el agua es utilizada como ritual de iniciación a través del bautismo, ya sea por inmersión total o parcial o simplemente rociando algunas gotas sobre la cabeza. Durante este rito, que tiene sus orígenes en el bautizo de Jesús en el río Jordán, el agua es símbolo de liberación de la o presión del pecado que nos separa de Dios, pero también como el “agua viva” como se describió Jesús, es decir la vida eterna. También se usa el agua bendita para ciertos ritos como bendiciones, dedicaciones, exorcismos y entierros. En el aspecto ambiental, la responsabilidad por cuidar los recursos naturales, incluida el agua, es una parte esencial del cristianismo.
Judaísmo y purificación
En el judaísmo, el agua desempeña un papel importante en las prácticas de purificación, cuya finalidad es restablecer o mantener un estado de pureza ritual. Las llamadas abluciones, que incluyen lavarse las manos, las manos y los pies o la inmersión total en “agua viva” (es decir, el mar, un río, un manantial o en un mikvah, o baño ritual judío), se llevan a cabo antes de los servicios religiosos, antes y después de los alimentos y en muchas otras ocasiones. Para los judíos, el Talmud declara que se puede hacer uso del medio ambiente, pero no dañarlo o destruirlo de manera irresponsable.
Islamismo y limpieza
Para los musulmanes, el agua es importante para la limpieza y purificación, por lo que deben lavarse ritualmente antes de acercarse a Dios en oración. En el Islam, el agua es vida y es un regalo de Dios, por lo que el agua misma no debería ser vendida o comprada. Igualmente, el islamismo prohíbe la monopolización, derrame y contaminación del agua, por lo que también está familiarizado con el concepto de gestión ambiental.
Hinduismo y agua sagrada
En el hinduismo, el agua tiene un lugar especial pues se le atribuyen poderes de limpieza espiritual. Para los hindúes, toda el agua es sagrada, especialmente en los ríos, donde regularmente se ubican los sitios sagrados, así como los sitios para los ritos fúnebres. La creencia hindú es que el bañarse en el río causa el perdón de los pecados e igualmente la inmersión de las cenizas de los difuntos en el Ganges hará que su alma se dirija al cielo. Los hindúes se reconocen como un ente igual a su entorno, y por ello considera que respetar la naturaleza es respetarse a sí mismo.
Budismo y pureza
En el budismo, el agua se utiliza en los funerales, cuando se vierte en un recipiente situado ante los monjes y el cuerpo del difunto. A medida que el agua se desborda, los monjes recitan: “Como las lluvias llenan los ríos y fluyen hacia el océano, de la misma manera alcance lo entregado al difunto”. Para los budistas, el agua simboliza pureza, claridad y calma, y para ellos es crucial vivir en armonía con el medio ambiente.
Como vemos, en la mayoría de las culturas, y a lo largo de los siglos, el agua reviste significados espirituales y religiosos. El agua no sólo limpia, sino purifica; y no sólo el cuerpo, sino también el alma. Entender e incorporar esos significados religiosos en las medidas tomadas para preservar y hacer un mejor uso del agua puede llevar al éxito o fracaso de las mismas.
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Su uso y significado
En medio de la preocupación actual por nuestro medio ambiente, es relevante conocer el uso y significado específico que las religiones y creencias le dan al agua, para así comprender cuál será el papel de cada una de ellas en la gestión sensata y sustentable del recurso en las sociedades actuales.