Capacidad de carga de los ecosistemas, ¿cuánto es demasiado?

Los recursos necesarios para la vida actualmente son bienes fáciles de conseguir a cambio de dinero.

En casa, basta con abrir una llave para obtener agua, mientras que una amplia variedad de alimentos se consiguen rápidamente en el supermercado.

Esta facilidad con que se obtienen los medios básicos para vivir, nos hace olvidar que estos elementos han sido tomados de la naturaleza, es decir, que fueron extraídos directamente de las reservas del planeta, o bien se produjeron a partir de recursos naturales.

A pesar de las enormes industrias que tenemos, seguimos dependiendo de lo que la Tierra nos da. ¿Pero cuánto más nos puede dar? Esta pregunta es tan amplia que no tiene una respuesta concreta. Es más bien una invitación a reflexionar y a abrir la mente hacia un concepto que ha servido como herramienta para empezar a generar respuestas: la capacidad de carga.

 

El planeta tiene límites
Para una determinada región o ecosistema, la capacidad de carga es el máximo número de individuos de una especie que esa área puede sostener, sin degradar los recursos naturales.

Esto significa que existen límites en la capacidad de carga del planeta. En otras palabras, cada hábitat es capaz de proporcionar los elementos necesarios para la vida de un cierto número de individuos.

A mayor degradación de los recursos, menor es la capacidad de carga, pues el uso imprudente de los recursos naturales puede reducir irreversiblemente la capacidad de generar nuevos materiales.

El tema es preocupante porque los científicos son tajantes con esta afirmación: ninguna población puede vivir durante mucho tiempo en un área que ha rebasado su capacidad de carga.

En el caso de las poblaciones humanas, es prácticamente imposible calcular la capacidad de carga, pues la definición se extiende a temas complejos que no se pueden medir.

Para ello, se tendría que considerar el número de personas que pueden vivir en el planeta, sin degradar el contexto social y cultural, y sin degradar el entorno físico de manera que afecte a las futuras generaciones.

Si bien algunos científicos han intentado calcular cuántos miles de millones de personas pueden seguir viviendo en la Tierra, los resultados son tan dispares que están sujetos a discusión y carecen de credibilidad.

El modo de vida influye
Para el caso de la humanidad, la capacidad de carga de la Tierra puede variar según la tecnología disponible (que puede disminuir la contaminación) y el nivel de consumo. Los científicos coinciden en que si la mayoría de las personas llevaran estilos de vida sustentables, podría disminuirse el impacto de nuestra población sobre la biosfera.

Un paso importante hacia la reducción del impacto ecológico, es reconocer que la crisis medioambiental no es tanto una cuestión técnica, sino más bien un problema social y de conciencia. Por tanto, se puede resolver desde la perspectiva de soluciones sociales y de comportamiento.

En un planeta donde los recursos son limitados, una sociedad movida por el individualismo tiene bajas esperanzas de supervivencia. Algunas de las sociedades que han logrado mayor éxito económico y competitivo, han sido aquellas que mejor han cooperado internamente, que poseían mayores reservas de capital social y cultural, no sólo natural.

Los cambios que son necesarios para equilibrar la capacidad de carga a favor de la humanidad, están relacionados directamente con la necesidad de disminuir la huella ecológica. Como se sabe, este indicador es un cálculo del área que se requiere para sostener el nivel de vida de determinada población.

En pocas palabras: a menor huella ecológica, mayor es la capacidad de carga. A pesar de las diferencias entre los científicos, ya casi nadie discute que un cambio de conciencia debe llevar hacia una transformación de los modelos de producción y consumo, a nivel global. Sólo de esta manera, será posible aspirar a una forma de vida sustentable.

Por último:

Este concepto es un recordatorio permanente de que los recursos de la Tierra son finitos y que, por lo tanto, el crecimiento económico debe respetar estos límites. 

 

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