Antecedentes de Servicios de Agua y Drenaje de Monterre

El suministro de agua representa un factor indispensable para el desarrollo urbano e industrial. Monterrey, a través de su historia, ha luchado contra las adversidades que implican encontrarse ubicada en una zona semidesértica, con períodos cíclicos de sequías prolongadas y, en contraste, de abundancia de lluvias.

Los inicios como empresa privada

En 1878 se construyó el primer sistema de agua entubada en Monterrey, el cual iba desde una acequia llamada de Las Quintas, al pie del Cerro del Obispado, hasta una fuente instalada en la plaza principal, donde la gente podía abastecerse de agua.
Es hasta principios del siglo pasado, cuando se inicia la construcción de un moderno sistema de agua potable y drenaje sanitario, planeado para dar servicio a una población de 200 mil habitantes.

El Gobierno del Estado, en la época del Gral. Bernardo Reyes (cuyo gobierno abarcó de 1889 a 1909), después de haber analizado diversas opciones, -entre las cuales se encontraba la construcción de una presa o la extracción de aguas profundas en la zona de la Huasteca, sobre el Rio Santa Catarina-, decidió que la única forma de asegurar un abastecimiento confiable a la creciente población de Monterrey, era concesionando los servicios a quien demostrara capacidad técnica y suficiencia económica para emprender las grandes obras que se necesitaba la ciudad hacia el futuro.

De esta forma, el Congreso del Estado expidió un decreto el 4 de noviembre de 1904, mediante el cual se elevó a rango de Ley, el contrato que el entonces Gobernador Bernardo Reyes había celebrado con los señores James Stocker y William Walker, para la concesión de los servicios de agua y drenaje, y aprovechamiento de las aguas para fuerza motriz para la ciudad de Monterrey, por lo cual en mayo de 1906, se constituye la Compañía de Agua y Drenaje de Monterrey (The Monterrey Water Works and Sewer Company, Limited) con sede en Toronto, Canadá.

La concesión se otorgó por 99 años, y se establecieron una serie de condicionantes para su subsistencia, entre ellas, que la empresa realizara las obras necesarias para "instalar drenaje en la ciudad, para conducir las aguas a ella, para distribuirlas en la misma y para dar salida a las aguas sobrantes y a las aguas y desperdicios del drenaje y atarjeas", tal como señalaba el contrato respectivo. También se comprometía a "explotar las aguas como fuerza motriz, para la generación de energía eléctrica, y para que los sobrantes de agua que no hubiera necesidad de usar en el servicio de la ciudad y las aguas del servicio de drenaje, fueran empleados en el riego en el municipio de Monterrey y fuera de él, o en cualquier otro objeto que los contratistas consideraran beneficioso". Aquí se constata la visión con la cual se constituyó el servicio que hoy goza la ciudad, incluido el tratamiento y aprovechamiento de las aguas residuales.

El Gobierno de Nuevo León tenía el derecho a comprar la compañía después de transcurridos 40 años, luego de poner en servicio las obras construidas. Es importante comentar que se estableció que las tarifas por la prestación de los servicios, serían aprobadas por el Gobierno del Estado y no podían incrementarse sin su consentimiento.

En cuanto a las fuentes de abastecimiento de agua existentes en la época, de acuerdo con los estudios técnicos realizados se consideraron dos fuentes. Una de ellas, era una galería de infiltración en el lecho del Río Santa Catarina, a la altura de la zona de San Jerónimo, en donde el agua se conducía por gravedad a un tanque construido en las faldas del Cerro del Obispado, el cual subsiste hasta nuestros días.
La otra fuente se obtuvo de un manantial conocido como La Estanzuela, llevando el agua hasta el tanque Guadalupe, en la colonia Independencia, iniciándose el servicio en 1909. Dicho manantial aún es explotado aunque en una escala mínima.

En 1912 la galería de infiltración proporcionaba 538 litros por segundo mientras que del manantial de La Estanzuela se obtenían 94 litros por segundo, sin embargo, solamente el 25 por ciento de la población de un total de 80 mil habitantes recibía los beneficios del servicio de agua potable y drenaje sanitario en sus casas.

Para 1940, se calculó que solo el 63 por ciento de los habitantes de la ciudad recibían el servicio, con lo cual se demostraba que la empresa privada no había podido concluir las obras necesarias para atender la demanda de la población, ni realizado las redes y obras de captación que permitieran incrementar el suministro de agua, que atendieran la demanda doméstica y los requerimientos del sector industrial que empezaban a crecer aceleradamente.

El desafío de la escasez

Ante esta circunstancia, el Gobierno del Estado tuvo que afrontar el problema de la escasez de agua para la población, dando por resultado fuertes controversias con la empresa, la cual se negaba a hacer más inversiones. En 1945, y con el caso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se falló a favor del Gobierno del Estado de Nuevo León, por lo que después de realizar los avalúos correspondientes y tras arduas negociaciones, el Gobernador del Estado, Lic. Arturo B. de la Garza, dispuso la compra de la compañía.

Se convino el pago de 8 millones 270 mil pesos por todos los bienes y derechos de la empresa canadiense. Para cubrir dicha cantidad, el Gobierno del Estado obtuvo un préstamo bancario de Nacional Financiera, S.A., firmándose el convenio correspondiente el 25 de julio de 1945.

Una vez que la empresa pasó a manos del Gobierno del Estado, se celebró un Fideicomiso con el Banco Mercantil de Monterrey (hoy Banorte), para continuar con la operación cotidiana, con los mismos trabajadores de la empresa, que formaban parte del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), ya que la misma empresa canadiense operaba los servicios de tranvías, luz, gas y fuerza motriz. Este sindicato es el que actualmente sigue prestando sus servicios a la Institución y a la comunidad.

A pesar de las obras que se pusieron en marcha a partir de la compra de la compañía, el crecimiento demográfico de la ciudad de Monterrey, aunado a la instalación de nuevas industrias y períodos de sequías recurrentes, provocaron que se tuvieran que implantar severas medidas de racionamiento del servicio.
Por esa razón, mediante Acuerdo Presidencial del 4 de marzo de 1954, se creó la "Comisión Agua Potable de Monterrey" (CAPM), como organismo dedicado a la investigación y estudios relativos a la captación y suministro de agua potable para la creciente metrópoli. En ella participaban la Secretaría de Recursos Hidráulicos, la de Salubridad y Asistencia, el Banco Nacional Hipotecario, Urbano y de Obras Públicas, S.A. (ahora Banobras), el Gobierno del Estado de Nuevo León, el Ayuntamiento de Monterrey, el sector privado de la industria, el de comercio y el de propietarios de fincas urbanas, así como representantes de colonias populares. Con los años, dicha Comisión se integró a lo que hoy constituye Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, I.P.D.

Nace SERVICIOS DE AGUA Y DRENAJE DE MONTERREY

Dos años después, el Congreso del Estado, mediante Decreto expedido el 30 de abril de 1956,  publicado el 9 de mayo del mismo año, expidió la Ley que crea a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey (SADM), con el carácter de Institución Pública Descentralizada (I.P.D.), con personalidad jurídica propia y patrimonio propio, cuyo objetivo sería prestar el servicio público municipal de agua y drenaje a los habitantes de la ciudad de Monterrey, operando y administrando los mismos servicios, apoyando incluso a otros municipios circunvecinos.

Como órgano de gobierno se constituyó un Consejo de Administración, con representación del Gobierno del Estado, del Ayuntamiento de Monterrey, de los usuarios y del sector privado, a través de la Cámara de Comercio y la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces de Nuevo León. En el año 2000, mediante reforma a la Ley, se incluyó a la Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León.
Las necesidades de crecimiento del área metropolitana obligaron a la incorporación de nuevas fuentes, que permitieran dar respuesta a las necesidades tanto de la industria como de la población en general. Por tal motivo, durante los años cincuenta, se incorporaron los acueductos de San Francisco y Cola de Caballo, en Santiago, y el que proviene de la zona de La Huasteca y de Mina, los cuales contribuyen al volumen total de abastecimiento actual.

Posteriormente, se incorporó la presa Rodrigo Gómez, popularmente conocida como "La Boca", que fue construida en los años sesenta, gracias al apoyo de los empresarios, que convinieron con el Gobierno del Estado intercambiar agua potable para uso humano, por agua residual para uso industrial, tratada por ellos mismos.
En 1971, se inauguraron las Oficinas Generales en la Colonia Obispado,  (en terrenos donde los canadienses construyeron el tanque Obispado), las cuales contrastaban con las modestas oficinas que se habilitaron en el centro de la ciudad, en dos casas rentadas, en las calles de Matamoros y Dr. Coss que fueron ocupadas por más de veinticinco años.

Los grandes proyectos: Monterrey I al IV

Es importante destacar que, a lo largo del siglo XX, se fue creando una infraestructura dinámica que creció constantemente bajo un Plan Maestro, manteniéndose una visión a largo plazo, para proveer de agua a toda la población del área metropolitana. A fin de mitigar el permanente reto que esto representaba, a partir de los años setenta, se desarrollaron proyectos de gran magnitud que desde su inicio, fueron denominados con la palabra Monterrey, seguidos de su numeración consecutiva:

  • El Programa Monterrey I fue financiado por medio de un crédito otorgado por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, S.N.C. (BANOBRAS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en los años de 1971 a 1973. Este programa incluyó la construcción de la Planta Potabilizadora La Boca, tres estaciones de bombeo, tanques de almacenamiento, además de las redes primarias de agua potable y drenaje sanitario para el Área Metropolitana de Monterrey. 
  • El Programa Monterrey II al igual que el Monterrey I fue financiado mediante un crédito otorgado por el BID y BANOBRAS por un monto de 420.27 millones de dólares, entre los años 1974 a 1978, y consistió en la construcción de acueductos, tanques de almacenamiento, así como la ampliación de los tres importante tanques (Topo Chico, Loma Larga, Altamira), entre otros. Además, se instalaron estaciones de bombeo; se perforaron, equiparon e interconectaron nuevos pozos, entre ellos los de la región de Mina, el acueducto de La Estanzuela, así como diversas redes primarias de agua y drenaje.
  • Posteriormente en los años de 1980 al 84, en el contexto de un grave problema de escasez de agua, que obligó al gobierno a implementar diversas acciones de emergencia, se inició el programa Monterrey III, esta vez mediante un acuerdo de coordinación entre los gobiernos federal, encabezado por el Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, y estatal, bajo el mandato de Don Alfonso Martinez Dominguez, mediante el cual el primero construyó grandes y visionarias obras, entre ellas la presa Cerro Prieto (o José López Portillo), el Acueducto Linares-Monterrey y la Planta Potabilizadora “San Roque”. El Gobierno del Estado, a través de SADM,  adquirió un crédito parcial  de 90 millones de dólares del BID y BANOBRAS, para la ejecución de las obras del Anillo de Transferencia del Área Metropolitana, de 70 kilómetros de longitud, así como 14 tanques de almacenamiento, 20 estaciones de bombeo, 95.1 kilómetros de redes de distribución y reposición de ramales, detección y control de fugas, obras de alcantarillado y la ampliación de la Planta Potabilizadora La Boca.  En cuanto al drenaje sanitario, Monterrey III incluía  27.39 km de colectores y redes secundarias, entre otras obras. Lo anterior, mediante un crédito otorgado por el BID y BANOBRAS, con una inversión total aproximada de 112.3 millones de dólares.
  • Siguiendo con la visión, se inició la construcción de las obras que darían como resultado el Programa Monterrey IV, entre 1990 y 1994.  El Gobierno Federal, bajo la administración del Presidente Carlos Salinas de Gortari, construyó la presa "El Cuchillo-Solidaridad" y el Gobierno del Estado encabezado por el Gobernador Sócrates Rizzo García, a través de SADM, construyó el acueducto "El Cuchillo- Monterrey", cinco estaciones de bombeo, la segunda etapa del Anillo de Transferencia del Área Metropolitana, tanques de almacenamiento, 19  estaciones de bombeo, 144.66 km  de redes de distribución y reposición de ramales, y se llevaron a cabo acciones de detección y control de fugas. Se construyó también la prolongación de 130 kilómetros de colectores para evitar las descargas de aguas negras a las corrientes superficiales, junto con tres plantas de tratamiento de aguas residuales, entre ellas, la PTAR Dulces Nombres, la más grande de América Latina, lo que permitió contar con la más grande infraestructura de saneamiento en México. Tuvo un costo aproximado de 469.4 millones de dólares, a través de un nuevo financiamiento por parte del BID y BANOBRAS.

Un organismo para todo Nuevo León

Considerando los antecedentes de eficiencia y calidad alcanzados por SADM, y a fin de hacer frente a los retos del crecimiento urbano de Nuevo León, así como la necesidad de aumentar el ritmo de desarrollo de infraestructura de los municipios rurales a fin de no , por decreto 61 del Congreso del Estado, el 16 de junio de 1995 la Institución asume la responsabilidad de otorgar los servicios para todos los municipios del Estado, mediante la desaparición del Sistema Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Nuevo León, SISTELEON.

Para el año 2000 se tenía una cobertura del servicio del 99.59 por ciento del área metropolitana que contaba con más de 3 millones 200 mil  habitantes. En ese mismo año, se implementó el  programa de “sectorización” en la ciudad con el propósito de optimizar la distribución de agua, regulando los caudales y presiones para disminuir a su vez las pérdidas de agua por fugas en la red de distribución.

Mediante la sectorización, se dividió la red de distribución en 1 mil 640 sectores, con 500 usuarios cada uno y que representaron 727 mil 015 tomas domiciliarias. Esto también facilitó la labor de realizar cierres por reparaciones en un sector determinado, sin afectar a otros sectores más amplios. Con este programa se repararon más de 28 mil fugas en cuatro años, y en la actualidad se mantiene un ritmo de aproximadamente 50 mil fugas atendidas por año. Esto ha permitido mantener un margen muy aceptable de fugas, que no sobrepasan el 6 por ciento del total de agua suministrada al área metropolitana.

Con la reforma a la Ley de creación de esta Institución también en el año 2000, se desarrolló un ambicioso programa de construcción de drenajes pluviales en el área metropolitana, sobre todo en zonas de alto riesgo, lo que durante años se había convertido en uno de los principales problemas urbanos. Con una inversión cercana a los 3 mil millones de pesos de recursos propios de SADM, se construyeron durante seis años más de 160 kilómetros de drenaje pluvial en el área metropolitana, con una capacidad de desalojo de aguas pluviales de más de 4 mil 700 metros cúbicos por segundo. De manera simultánea, se realizaron fuertes inversiones en los municipios foráneos (no metropolitanos), lo que ha permitido lograr una cobertura al cierre de 2012 de 98.9 por ciento de agua potable y 95.3 por ciento de drenaje sanitario en el Estado, lo que coloca a Nuevo León en uno de los primeros lugares del país en esta materia.

En noviembre de 2004 se creó el Instituto del Agua del Estado de Nuevo León, como organismo desconcentrado, jerárquicamente subordinado a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey. El objeto de creación de este Instituto fue coadyuvar con SADM en materia de investigación, creación de tecnología para la exploración, conducción, abasto, saneamiento, recuperación, tratamiento, reuso y distribución del agua. Actualmente, este Instituto opera bajo la figura de Organismo Público Descentralizado del Gobierno del Estado.

Acciones frente a los retos del futuro: Alex, Monterrey V y VI.

En 2007, nuevamente se reforma el objeto de creación de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey para delimitar sus funciones en materia de drenaje pluvial, con lo que concluye formalmente el programa de construcción de pluviales, encargándose en lo sucesivo únicamente de la supervisión y elaboración de nuevos proyectos.
2010 marcó una etapa crucial en la historia de SADM. El paso de la tormenta tropical Alex el jueves 1 de julio de dicho año, es considerado uno de los fenómenos más devastadores que han ocurrido en Nuevo León en su historia,  el cual provocó diversas y graves afectaciones en la infraestructura de agua potable, drenaje sanitario y saneamiento en la zona metropolitana de Monterrey y en la mayoría de los municipios del Estado de Nuevo León.*

Después del impacto del meteoro, más de 160 mil familias se quedaron sin servicio de agua potable por los efectos directos de la precipitación que provocó daños a la infraestructura hidráulica. Posteriormente, como consecuencia de estos mismos efectos, los tanques de almacenamiento se vaciaron y los volúmenes de agua que llegaban a las potabilizadoras presentaron sólidos suspendidos que rebasaban considerablemente los parámetros de la norma oficial mexicana, por lo que 237 mil familias más se quedaron sin el servicio, para un total de 397 mil familias en el Área Metropolitana de Monterrey, es decir, el 37 por ciento de la población.

El primer diagnóstico determinó que las acciones de reconstrucción de la infraestructura hidráulica, tendrían que enfocarse en las siguientes actividades:

  • Rehabilitación de más de 54 kilómetros de tubería de agua potable afectada de diferentes diámetros, desde 4 hasta 60 pulgadas.
  • Rehabilitación y/o reconstrucción de más de 45 kilómetros de colectores y subcolectores de drenaje sanitario con dimensiones de 8 a 36 pulgadas de diámetro.
  • Reconstrucción y rehabilitación de 7 estaciones de bombeo.
  • Rehabilitación de entre 7 y 10 mil tomas domiciliarias de agua potable.
  • Rehabilitación de entre 7 y 10 mil descargas domiciliarias de drenaje sanitario.
  • Rehabilitación y/o reconstrucción de 11 plantas de tratamiento de aguas residuales, dañadas total o parcialmente.

Para reanudar el servicio normal de agua, se tomaron las siguientes acciones inmediatas:

  • Construcción y equipamiento de 15 nuevos sistemas emergentes de bombeo de agua potable, para una capacidad global de 1,200 litros por segundo.
  • Asignación de 2200 trabajadores en las calles (plomeros, fontaneros, electricistas, soldadores, ingenieros) distribuidos en tres turnos durante todos los días posteriores, con 300 vehículos.
  • Reparación de diversos acueductos de 48 a 54 pulgadas (ubicados en los municipios de Escobedo, Santiago y Santa Catarina).
  • Múltiples reparaciones y reconstrucción de tubería de polietileno, concreto, acero, etc., así como reparaciones menores a tomas y descargas domiciliarias, redes secundarias, colectores y demás infraestructura en todas las colonias del Área Metropolitana y municipios rurales de Nuevo León.
  • Distribución de más de 121 pipas de agua potable para la población más necesitada. 
  • Monitoreo 24/7 de niveles de tanques y calidad del agua potable. (Más de 10 mil muestras en 15 días)

El gobierno de Rodrigo Medina de la Cruz emprendió un esfuerzo sin precedentes para restablecer el servicio normal de agua a toda la población, sin generar tensiones sociales.  A tres días de la contingencia, 85 por ciento de los usuarios ya contaban de nuevo con el servicio. El restante 15 por ciento se fue normalizando hasta alcanzar el 100 por ciento, a los 23 días. La rapidez de la respuesta frente a la dimensión del desastre, ha sido reconocida por diversas instancias en el ámbito nacional e internacional.

En total, dentro de las 3 declaratorias de desastre que abarcaron 49 de los 51 municipios del Estado, se invirtieron en acciones de reconstrucción y rehabilitación de infraestructura de agua potable, drenaje sanitario y saneamiento, un total de 666.89 millones de pesos, con un total de 178 acciones u obras distintas. Lo anterior fue posible gracias al apoyo de los recursos tanto del Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) como de SADM.

En el mismo contexto, por consecuencia del mismo fenómeno, la Comisión Nacional del Agua realizó obras de encauzamiento en los ríos Santa Catarina y La Silla, descubriéndose que la ubicación que tenían las tuberías de agua y drenaje enterradas en los lechos de dichos ríos, -algunas con más de 100 años de antigüedad, desde los tiempos de la fundación de la empresa -interferían con la nueva sección del cauce proyectado, además de que algunos tramos habían resultado dañados por el paso de la tormenta. Por lo anterior, SADM realizó una propuesta para reubicar las tuberías de manera que no afectaran los proyectos de canalización de estos cauces. Hasta 2012 se trabajó en 35 frentes o acciones de reubicación de más de 17 kilómetros de tuberías de agua y de drenaje, lo cual arrojó un costo adicional de 591 millones de pesos, con el apoyo del Gobierno Federal.
De esta forma, para la reconstrucción de la infraestructura hidráulica afectada, se invirtieron más de 1,257 millones de pesos. Más información puede ser consultada en el sitio web del Consejo de Reconstrucción, disponible en http://www.conl.mx/
El 29 de septiembre de 2010, después de arduos trabajos durante tres años de ejecución, se puso en marcha el Proyecto Integral de Infraestructura de Agua  Potable y Saneamiento "Monterrey V", el cual beneficia a todos los municipios del área conurbada de Monterrey mediante las siguientes obras:

  • Construcción del Segundo Anillo de transferencia de agua potable para el Área Metropolitana de Monterrey, con 73 kilómetros de tubería de 24, 48 y 60 pulgadas de diámetro.
  • Ampliación de la red de distribución de agua potable, mediante la construcción de:
    • 7 tanques de almacenamiento para 25,000 metros cúbicos
    • 6 estaciones de bombeo con un total de 8,600 caballos de fuerza
    • 28 kilómetros de tuberías de 18 a 36 pulgadas de diámetro.
  • Fortalecimiento del sistema de drenaje sanitario o alcantarillado, mediante la introducción de 28 kilómetros de emisores, colectores y subcolectores de 18 a 36 pulgadas de diámetro, y
  • Ampliación  de la capacidad de tratamiento, de 9,000 a 13,500 litros por segundo (L.P.S.), mediante las siguientes acciones:
    • Ampliación de PTAR Dulces Nombres de 5,000 a 7,500 L.P.S 
    • Ampliación de PTAR Norte de 2,500 a 3,000 L.P.S. 
    • Ampliación de PTAR Noreste de 1,250 a 2,500 L.P.S. 
    • Ampliación de PTAR Pesquería  de 25 a 125 L.P.S. 
    • Construcción de PTAR Cadereyta II de 100 L.P.S. 
    • Construcción de PTAR Zuazua de 100 L.P.S

Con Monterrey V, se ha incrementado la capacidad de distribución de agua potable en la zona conurbada del Área Metropolitana de Monterrey (AMM) en 3 m3/seg. por gravedad y hasta 5 m3/seg. por bombeo, así como la capacidad de saneamiento (tratamiento de las aguas residuales) del AMM en un 50 por ciento adicional, lo que permitirá mantener el liderazgo nacional en la materia. Este conjunto de obras, que tuvieron un costo superior a los 3 mil millones de pesos, permitirán contar con la infraestructura necesaria para distribuir agua potable al AMM, de forma segura y equitativa, para los siguientes 20 años en una superficie mayor a las 25 mil hectáreas.

Todos estos proyectos, aunados a los grandes esfuerzos que se han realizado en los últimos cincuenta años tanto para incorporar nuevas fuentes de abastecimiento de agua potable para el Área Metropolitana de Monterrey, como los ahorros y eficiencias de SADM, han permitido contar en la actualidad, con una capacidad instalada de hasta 12.5 metros cúbicos por segundo (12 mil 500 litros), para satisfacer las necesidades actuales del Área Metropolitana de Monterrey. Actualmente (2013), se suministra en promedio, un volumen de 11.5 metros cúbicos por segundo (11 mil 500 litros) al Área Metropolitana.

En esta dinámica constante en la búsqueda de nuevas fuentes, y de manera simultánea a la ampliación de la infraestructura, principalmente a través del Proyecto Monterrey V, el Gobierno del Estado convocó a partir de 2008 a un grupo interinstitucional de trabajo, conformado por instancias federales, estatales, universidades e institutos de investigación, que analizaron diversas opciones de abastecimiento, ya que de acuerdo a las proyecciones de crecimiento del área metropolitana de Monterrey, que son de 250 litros por segundo adicionales por año, resultará indispensable incorporar una nueva fuente de abastecimiento, hacia el año 2015.

En 2010, gracias a las gestiones encabezadas por el Gobernador Rodrigo Medina de la Cruz desde los primeros días de su mandato, en un hecho sin precedentes, el Gobierno del Estado de Nuevo León recibe de la Comisión Nacional del Agua una asignación de un volumen de aguas nacionales, provenientes de la Cuenca del Rio Pánuco, de hasta 15 metros cúbicos por segundo, lo que significa recibir en un solo acto, todo el volumen de agua incorporado en los últimos 100 años de vida de los Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey. Es decir, la suma de la capacidad de todas las fuentes, tanto superficiales como subterráneas que se han venido incorporando en los últimos años, si las juntáramos, darían un volumen similar, inclusive menor, al volumen dado en asignación.

Con este hecho, histórico en su dimensión, se puede afirmar que está asegurado el suministro de agua potable a largo plazo para el Área Metropolitana de Monterrey, lo que permitirá continuar con el crecimiento ordenado y sustentable de Nuevo León. Con la infraestructura que  se construyó bajo el Proyecto Monterrey V, junto con el aseguramiento del suministro de agua potable, se cuenta con los elementos necesarios para garantizar la disponibilidad de agua suficiente para las necesidades presentes y futuras, aún en épocas de sequía.

Para acceder a estos volúmenes de aguas nacionales, el Gobierno del Estado de Nuevo León ha gestionado mediante una asociación público privada (APP) y con apoyo de la Comisión Nacional del Agua, y  del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos S.N.C., a través del Fondo Nacional de Infraestructura (FONADIN), llevar a cabo el proyecto "Monterrey VI", que consiste en la construcción de un acueducto de 390 kilómetros de largo, de 84 pulgadas de diámetro, un caudal medio de cinco metros cúbicos por segundo, seis estaciones de bombeo y obras complementarias, que provendrá de la cuenca del Rio Panuco hasta llegar a la Presa Cerro Prieto, en Linares, N.L.,  donde interconectará con un acueducto ya existente de 130 kilómetros, a fin de conducir el agua a través de 520 kilómetros de longitud total del acueducto, hasta la planta Potabilizadora San Roque, distribuyéndose a toda el AMM y su zona conurbada, a través de los dos anillos de transferencia ya existentes. Monterrey VI también contempla la readecuación de dicha planta potabilizadora y el reforzamiento del acueducto Linares-Monterrey. El proyecto cuenta con todas las autorizaciones federales y estatales necesarias, y los estudios previos que son indispensables para su implementación han sido concluidos.

El 1 de octubre de 2013, el Gobernador del Estado de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, y el Director General de la Comisión Nacional del Agua, David Korenfeld Federman, formalizaron la firma del Convenio de Coordinación para la realización del Proyecto Monterrey VI, el cual es el compromiso número 34, asumido por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Con estas acciones, el Gobierno de la República, y el Gobierno del Estado de Nuevo León, a través de SADM, ratifican  su compromiso con la población de mantener la capacidad de suministrar sin interrupciones el servicio las 24 horas del día en toda el Área Metropolitana y su zona conurbada, pero manteniendo siempre una cultura del cuidado del agua, como la que ha promovido a lo largo de su historia, a fin de lograr que este recurso vital, nunca más sea un desafío, sino una oportunidad y un derecho para todos.

En 2013, SADM recibió un certificado de calidad bajo la norma internacional ISO 9001:2008 de sus 14 procesos estratégicos y de apoyo, lo que significa, que junto con los certificados anteriormente obtenidos de los procesos de operación, comercial, ingeniería y saneamiento, se ha logrado certificar bajo los estándares de dicha norma la totalidad de los 208 procesos y subprocesos de la Institución. Se entregó una constancia que avala y reconoce por parte de la casa certificadora BSI México, “que la totalidad de los procesos declarados por la Institución …., han sido certificados en materia de calidad bajo los estándares internacionales requeridos por la Norma Mundial ISO 9001:2008”, por lo que, "nos complace ser parte de los grupos de interés que permiten posicionar a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, I.P.D., como el único Organismo Operador en México que certifica todos sus procesos bajo modelos reconocidos a nivel mundial".

Asimismo, se mantiene por quinto año consecutivo como Empresa Promotora de la Responsabilidad Social Empresarial (PROMOTORSE), distintivo que le otorga el Centro Mexicano para la Filantropía, siendo el único Organismo Operador en el país en alcanzar este reconocimiento.

El reto de SADM, en cumplimiento a su visión, es continuar garantizando los servicios de agua a la población de  Nuevo León, con altos estándares de eficiencia en el manejo integral del recurso, manteniendo un sentido de responsabilidad social y de compromiso con la transparencia, utilizando las mejores prácticas de administración de los recursos, ampliando la cobertura de manera sostenible, cumpliendo con los estándares regulatorios y de calidad vigentes.

 

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