En 1878 se construyó el primer sistema de agua entubada en Monterrey, iba desde una acequia llamada de Las Quintas al pie del Cerro del Obispado, hasta una fuente instalada en la plaza principal, donde la gente podía abastecerse de agua.
Es hasta principios del siglo pasado, cuando se inicia la construcción de un moderno sistema de agua potable y drenaje sanitario, planeado para dar servicio a una población de 200 mil habitantes. El Gobierno del Estado, en época del Gral. Bernardo Reyes, concesiona la construcción y prestación de los servicios a una empresa de Toronto, Canadá, constituyéndose para tal efecto, en mayo de 1906, la empresa Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey (The Monterrey Water Works and Sewerage Company, Limited).
La concesión se otorgó por 99 años, el Gobierno de Nuevo León tenía el derecho a comprar la compañía después de transcurridos 40 años, luego de poner en servicio las obras construidas.
De acuerdo con los estudios técnicos realizados se consideraron dos fuentes de abastecimiento de agua, una de ellas una galería de infiltración en el lecho del Río Santa Catarina, a la altura de la zona de San Jerónimo, en donde el agua se conducía por gravedad a un tanque construido en las faldas del Cerro del Obispado.
La otra fuente se obtuvo de un manantial conocido como La Estanzuela, llevando el agua hasta el tanque Guadalupe, en la colonia Independencia, el servició se inició en 1909.
En 1912 la galería de infiltración proporcionaba 538 litros por segundo mientras que del manantial de La Estanzuela se obtenían 94 litros por segundo, sin embargo, solamente el 25 por ciento de la población de un total de 80 mil habitantes recibía los beneficios del servicio, de agua y drenaje en sus casas.
Para 1940, el 63 por ciento de los habitantes recibían el servicio, con lo cual se demostraba que la empresa no había desarrollado las obras necesarias para atender la demanda de la población, ni realizado as redes y obras de captación necesarias para incrementar el suministro de agua, que atendieran la demanda doméstico y el industrial que empezaba a crecer aceleradamente.
Ante esta circunstancia, el Gobierno del Estado tuvo que afrontar el problema de la escasez de agua para la población, dando por resultado fuertes controversias con la empresa que se negaba a hacer más inversiones. Por fin, en 1945 y con el caso ante la Suprema Corte de Justicia, se falló a favor del Gobierno de Nuevo León, por lo que después de realizar los avalúos correspondientes y tras arduas negociaciones, el Gobernador Lic. Arturo B. de la Garza, dispuso la compra de la compañía.
Se convino el pago de 8 millones 270, mil pesos por todos los bienes y derechos de la empresa, el Gobierno del Estado obtuvo un préstamo bancario de Nacional Financiera, S.A., firmándose el convenio correspondiente el 25 de julio de 1945.
Una vez que la empresa pasó a manos del Gobierno del Estado, se celebró un Fideicomiso con el Banco Mercantil de Monterrey (hoy Banorte), para continuar con la operación cotidiana, con los mismos trabajadores de la empresa, que formaban parte del Sindicato de Electricistas, ya que la misma empresa canadiense operaba los servicios de tranvías, luz, gas y fuerza motriz.
A pesar de esas obras el crecimiento demográfico de la ciudad, aunado a la instalación de nuevas industrias y períodos de sequías recurrentes, provocaron que se tuvieran que implantar severas medidas de racionamiento del servicio.
Por esa razón, mediante Acuerdo Presidencial del 4 de marzo de 1954, se creó la Comisión de Agua Potable de Monterrey, como organismo dedicado a la investigación y estudios relativos a la captación y suministro de agua potable para Monterrey. En ella participaban la Secretaría de Recursos Hidráulicos, la de Salubridad y Asistencia, el Banco Nacional Hipotecario, Urbano y de Obras Públicas, S.A. (ahora Banobras); el Gobierno del Estado de Nuevo León, el Ayuntamiento de Monterrey, el sector privado de la industria, el comercio y de propietarios de fincas urbanas y representantes de colonias populares.
Dos años después, el Gobierno del Estado, mediante Decreto expedido el 30 de abril de 1956, expidió la Ley que crea a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, con el carácter de Institución Pública Descentralizada (I.P.D.), con personalidad jurídica propia, cuyo objetivo sería prestar el servicio público municipal de agua y drenaje a los habitantes de la ciudad de Monterrey, operado y administrado los mismos servicios, apoyando incluso a otros municipios circunvecinos.
Como órgano de gobierno se constituyó un Consejo de Administración, con representación del Gobierno del Estado, del Ayuntamiento de Monterrey, de los usuarios y del sector privado la Cámara de Comercio y la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces. En el año 2000 se incluyó a la Cámara de la Industria de Transformación.
En 1971 se inauguraron las Oficinas Generales en la Colonia Obispado, (en terrenos donde los canadienses construyeron el tanque Obispado), contrastaba con las modestas oficinas que se ocuparon en el centro de la ciudad, en dos casas rentadas, en las calles de Matamoros y Dr. Coss que fueron ocupadas por más de veinticinco años.
Una década después en 1980, el área metropolitana tenía ya una población de 1 millón 988 mil 012 habitantes, brindando el servicio al 87 por ciento de la población.
Una fuerte sequía a principios de esta década, obligó al gobierno a implementar diversas acciones para disminuir el problema de la falta de suministro, se realizó un Programa de Emergencia para perforar pozos en el área metropolitana e inclusive, se obtuvo la colaboración de varias industrias que cedieron temporalmente el suministro de agua de sus pozos, para incorporarlos a la red de agua potable de la ciudad.
También se tuvo que establecer un severo racionamiento de horario y se intensificó el reparto de agua potable en pipas.
Para el año 2000 se tenía una cobertura del servicio del 99.59 por ciento del área metropolitana que contaba con 3 millones 244 mil 415 habitantes. En ese mismo año, se implementó el programa de sectorización en la ciudad con el propósito de optimizar la distribución de agua, regulando los caudales y presiones para disminuir a su vez las pérdidas de agua por fugas en la red de distribución.
Además de dividir la red de distribución en 1 mil 640 sectores, con 500 usuarios cada uno y que representaron 727 mil 015 tomas domiciliarias. Esto también facilitó la labor de realizar cierres por reparaciones en un sector determinado, sin afectar a otros sectores más amplios, con este programa se repararon 28 mil 724 fugas en cuatro años.
Con la reforma al Decreto de creación de esta Institución a lo relativo al drenaje pluvial, se desarrolló un ambicioso programa de construcción de pluviales en el área metropolitana, sobre todo en zonas de alto riesgo. Con una inversión cercana a los 2 mil millones de pesos se realizaron durante cuatro años las obras planeadas para este propósito, destacando también fuertes inversiones en los municipios foráneos, en obras de suministro de agua, de drenaje y saneamiento.
En noviembre de 2004 se creó el Instituto del Agua del Estado de Nuevo León, como organismo desconcentrado, jerárquicamente subordinado a Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey.
El objeto de este Instituto es la de coadyuvar con SADM en aspectos de investigación, creación de tecnología para la exploración, conducción, abasto, saneamiento, recuperación, tratamiento, reuso y distribución del agua.
Actualmente este Instituto desarrolla proyectos sustentables y brinda asesoría a otros organismos que la han solicitado.
El suministro de agua potable es un factor vital que contribuye a mejorar la calidad de vida y el desarrollo económico y social de una comunidad. Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey a través de su evolución en un siglo de existencia, ha pasando por etapas de crisis debido a la falta de agua y como en la actual que se abastece sin restricciones las 24 horas del día, sigue cumpliendo su misión de ser una empresa ejemplar, resultado de la cultura del agua que ha adoptado la comunidad y con el esfuerzo conjunto de los gobiernos estatal y federal, el personal de la institución y los propios usuarios, buscando un nivel de excelencia, considerando siempre la seguridad, calidad y servicio para el mejor aprovechamiento sustentable del agua.
El reto será continuar en la búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento.