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Al centrarse en la calidad del agua se pueden cumplir las Metas del Milenio, planteadas a nivel mundial por la Organización de las Naciones Unidas (ONU); enfocándose en el saneamiento, los objetivos de la biodiversidad acuática y la calidad del agua misma.
La forma en que se percibe la naturaleza y el valor de los bienes y servicios que los recursos acuáticos proveen a las personas es fundamental para la paz, la seguridad y la prosperidad. El agua es vital para la supervivencia de los ecosistemas, y éstos a su vez ayudan a regular la cantidad y la calidad del agua.
Futuras amenazas de la calidad del agua
Aunque aún no se han resuelto muchos de los problemas relacionados con la calidad del agua, el mundo también se enfrenta a nuevos problemas ambientales que amenazan los ecosistemas terrestres y acuáticos.
La variabilidad del clima, las invasiones bióticas y la introducción de nuevos químicos y microbios a los cuerpos de agua imponen nuevas amenazas a la salud de los ecosistemas acuáticos. Esta amenaza debe abordarse por las autoridades regulatorias locales, nacionales y globales. Algunas de éstas son:
- El cambio y la variabilidad climática.
- La remoción de presas, lo que aumenta la carga de sedimentos.
- Virus y bacterias patógenas transmitidas y relacionadas con el agua.
- Contaminantes químicos como los disruptores endocrinos, los productos farmacéuticos y de cuidado personal.
- Las especies invasoras.
Se espera que en los próximos años se presenten cambios en la temperatura promedio, en los niveles de precipitación, y en el aumento de los niveles del mar. En parte como respuesta a los cambios en gran escala de los índices de circulación atmosférica; por ejemplo, la oscilación meridional conocida como “El Niño” y la del Atlántico Norte. Se espera que todos estos efectos influyan en las aguas continentales.
Los registros de control a largo plazo de los lagos y embalses de África, América, Europa y Asia muestran un marcado aumento de la temperatura durante las últimas tres décadas.
El éxito de los esfuerzos locales, regionales y globales para reducir la degradación de la calidad del agua sólo puede medirse si existe suficiente información disponible para detectar tendencias en el espacio y tiempo. Asimismo es necesario desarrollar y aplicar nuevos enfoques y técnicas para combatir los nuevos problemas, y ofrecer datos relevantes y precisos a los responsables de tomar las decisiones.
Aumentando la calidad del agua
Se han identificado ocho prioridades para satisfacer las necesidades futuras sobre el seguimiento y la evaluación de la calidad del agua:
- Comprender la relación entre las condiciones de la calidad del agua y el paisaje natural, los procesos hidrológicos y las actividades humanas que tienen lugar dentro de las cuencas hidrográficas.
- Evaluar la calidad del agua en un contexto de “recurso total”.
- Evaluar la cantidad de agua de acuerdo a la cantidad de agua.
- Evaluar la cantidad de agua de acuerdo a los sistemas biológicos.
- Monitorear en escalas de tiempo.
- Pasar de la supervisión a la predicción aplicando el conocimiento de los sistemas hidrológicos y las condiciones de calidad del agua a áreas comparables y no monitoreadas.
- Invertir en recursos para obtener información complementaria sobre el paisaje y los factores humanos que influencias la calidad del agua.
- Evolucionar en la tecnología de evaluación del agua, como medir la calidad en tiempo real.
La evaluación actual sobre los análisis de la calidad del agua se basan en información in situ. Una interesante perspectiva del futuro es que dichas evaluaciones pueden beneficiarse de otras fuentes de datos de manera fiable y operativa; en particular de las observaciones espaciales.
Vincular ambas fuentes de información será un recurso de gran valor científico debido a la ampliación del alcance, la escala y la retroalimentación en potencia de los datos para poder evaluar y desarrollar nuevos modelos y metodologías. |